lunes, 30 de noviembre de 2009

Quema de Brujas, de Leandro Fernández de Moratin

Existen períodos en la Historia que nos llaman la atención por diferentes motivos. Y a qué negarlo, si uno disfruta con el relato de las conquistas de Alejandro el Grande, o admira la capacidad estratégica de Aníbal (que falló por un poquito asi, como diria Maxwell Smart), o la habilidad de los primeros Caballeros Templarios como inéditos agentes de viaje y banqueros, o la inteligencia y picardía de Michelangelo para ubicar en los infiernos a dos curas que lo papeaban siempre mientras pintaba la Capilla Sixtina… eso a veces, en algunos tiene una parte oscura, morbosa. A mi me va leer cada tanto episodios espantosos sobre la Santa (?) Inquisición.

Hace más de veinte años me regalaron un libro de Jules Michelet que trataba el asunto desde el conurbano: ciertas mujeres de un convento en Loudoun aparentemente estaban poseídas y se contaba su historia en base a documentos de la época.

Pero obviamente, es un tema fuerte para quien se aproxima. Ciertos hombres de la religión católica, en base a permisos otorgados por las autoridades eclesiásticas y validados por los reyes y príncipes de turno, salían a perseguir a todo aquel individuo cuyas actitudes o conductas resultasen sospechosas. Ya se sabe lo que le pasó a aquellos En esa época no había defensores de los derechos humanos como los que tenemos hoy y que tan bien nos protegen ;)

 

Y qué se yo cuándo y donde encuentro ese pequeño libro de FM. Me había puesto en MODE On “Lectura seria de hechos históricos” y no… no hay que leerlo tan circunspecto!

 

Aspectos Técnicos

La edición que tengo, denominada sucintamente “Quema de Brujas” (ISBN 84-7974-376-X) vio la luz en 1999 gracias a la española Editorial La Máscara, con el aval del Grupo Océano, famoso en estas costas por sus diccionarios escolares y de los otros. El volumen, con tapa flexible y solapas, costa de poco más de ciento veinte páginas. Muy buena calidad del papel empleado, con un toque satinado. Un detalle interesante es que las páginas están cosidas (sí, se ve el hilo!) y luego reforzadas con pegamento.

El tamaño de las tipografía empleada es generoso. El interletraje y el interlineado, amables con el lector que decide prescindir de sus bifocales por un rato. Los márgenes son más que amplios.

Todo ello tiene su explicación: abundan en el libro notas al pie, muchas de ellas extensas, todas necesarias.

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Y del diseño de la tapa… qué se puede decir cuando la imagen elegida fue pintada por Francisco de Goya? (detalle de la obra Aquelarre de 1797)

 

El autor

Leandro Fernández de Moratín nació en Madrid en 1760, hijo del dramaturgo Nicolás. Eran gente “bien” de Asturias. Leandro de chico se enferma de viruela y parece que eso le cambia el carácter, y le vienen ganas de ponerse a escribir como lo hacía su padre. Por razones que desconozco, el viejo se niega a ello, y Leandro termina trabajando como ayudante de un joyero.180PX-~1

Pero en cuanto tuvo oportunidad, comienza a escribir, ya que algunos sacerdotes importantes lo bancan como mecenas. Y Leandro, hombre de la Ilustración, y como tal, cultor del neoclasicismo, comienza a estrenar obras de teatro en son de comedia pero no por ello carentes de valores morales (otra no le quedaba si eran los curas los que le ponían las pesetas!).

Con el tiempo consigue un puesto importante como funcionario y cuando los franceses invaden España, se pone del lado de ellos, al punto que Pepe Botella lo nombra bibliotecario mayor de la Biblio Real.

Se destacó en la comedia, género contrario al de los gustos en esa época, al que definió :

«pinta a los hombres como son, imita las costumbres nacionales existentes, los vicios y errores comunes, los incidentes de la vida doméstica; y de estos acaecimientos, de esos privados intereses, forma una fábula verosímil, instructiva y agradable.»

Fue traductor de Shakespeare, y de Moliere, por quien sentía una profunda admiración.

Su obra más trascendente ha sido “El sí de las niñas” en la que a una chica adolescente los viejos la quieren hacer casar con un tipo de casi sesenta años, y la piba nada, que no le gustaba para nada esa historia. Moratín en esa obra plantea la por entonces loca idea que empezaba a divulgarse sobre eso de andar casándose con quien uno quisiera y no con quien le convenía (generalmente a los padres) y también una crítica a la sociedad de esa época: se pide libertad para la formación del Estado, pero en lo doméstico se prefiere continuar ejerciendo el autoritarismo.  

 

La obra

El título original es “Auto de fe celebrado en la ciudad de Logroño en los días 7 y 8 de noviembre del año de 1610, siendo Inquisidor General el Cardenal, Arzobispo de Toledo, Bernardo de Sandobal y Roxas”. Fue editado en 1811 por la Imprenta Real. A decir verdad, con semejante título quedan pocas ganas de leerlo. Por suerte los de Oceano lo modificaron adecuadamente.

En las fechas y lugar mencionados la Santa Inquisición condena por brujería a 53 personas, 5 estatuas y 5 esqueletos. Cualquier pavada podía hacer que se te acusara, te persiguieran, te torturasen y luego te quemasen en una hoguera.

Un hombre del pueblo, dueño de una imprenta, presente en el Auto de Fe edita algo así como una nota periodística. Terrible relato, muy crudo, con descripciones satanistas a full. Unos doscientos años más tarde, LFM descubre el texto, le agrega unas notas increíbles por lo irónicas y/o sarcásticas y lo publica bajo seudónimo.

“El lunes siguiente, cuando amaneció, estaban ya puestos en el cadalso todos los demás penitentes, y debajo de su dosel los señores inquisidores con el estado eclesiástico y ciudad, y todo lo demás dispuesto en la forma que estuvo el día atrado, y se volvió a proseguir el Auto por un sermón [*] que predicó el provincial de la Orden de San Francisco, que es también calificador del Santo Oficio.”

[*] (Nota de Moratín) Qué dos piezas de elocuencia se ha perdido la posteridad: el sermón del padre provincial y el del padre prior! Tan bueno sería el uno como el otro. Y cómo resplandecería en los dos el espíritu de la tolerancia, de mansedumbre, de caridad evangélica!

 

Generalmente se asocia como el más espantoso momento de la maldad humana a la Shoa u Holocausto. Con estos temas no se puede hacer un ranking, o yo no consiento hacerlo, porque por intolerancia e ignorancia se pierda una sola vida ya es deleznable.

No se puede medir cual fue el peor o el menos malo apelando a la cantidad de víctimas. La Inquisición ha sido uno de los períodos más horrendos de la historia occidental, ya que legalizó la prisión, tortura y matanza de personas acusadas de prácticas poco factibles. Pero vale la pena leer Quema de Brujas, sea al menos como documento histórico.

En un esfuerzo de producción les dejo otra visión sobre la Inquisición en España:

 

Enlaces:

http://www.cervantesvirtual.com/bib_autor/Moratin/index.shtml

http://es.wikipedia.org/wiki/Leandro_Fern%C3%A1ndez_de_Morat%C3%ADn

http://soria-goig.com/historia/pedrosanz/resplandor_20.htm

lunes, 2 de noviembre de 2009

Akhenaton, de Naguib Mahfuz

Desde pequeña sentí fascinación por Egipto. Las pirámides y los misterios sobre su construcción, los templos, el seleccionado de dioses, los faraones.

Recuerdo que haciendo el curso para la Primera Comunión, en una clase la catequista, mientras nos hablaba del Éxodo, nos contaba de lo que era la vida en Egipto en esa época que le tocó vivir a Moisés, persona de los libros sagrados que siempre me gustó y admiro (pero José más) y… nada, no va la mina y se pone a hablar mal de Ramsés II y que menos mal que las aguas se abrieron y tragaron a su ejército? No dije nada porque eso de andar desautorizando a un profe no está bien, pero desde ese día le tomé bronca a la catequista.

A pesar de la catequista seguí leyendo y aprendiendo sobre el Egipto de la Antigüedad, y la verdad, no entendía por qué le hacían tanta publicidad a Tutankamon, que habrá sido faraón con sarcófago de lujo, pero como gobernante, bastante berreta.

Crecí y dejé a un lado a los egipcios para aprender de otras cosas, sin embargo, una lleva para el resto de su vida aquello que lo hizo feliz en la niñez.

Unos veranos atrás el Diario La Nación lanzó para su temporada de menor venta una colección de novelas históricas, y no pude resistir la tentación: algunos títulos ya los tenía, otros los conocía y estaban aquellos de los que no sabía nada. Akhenaton está en la última categoría, y como con algunas personas, a veces los desconocidos nos provocan más alegría que los conocidos (o eso dicen).

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Aspectos técnicos

Como casi todo ejemplar que acompaña a una publicación habitual (en este caso un diario de venta masiva), se tiene especial cuidado en la edición: que sea económica ante todo. Esto es, que presente un tipo de calidad que comulgue con la que habitualmente tenga el diario, pero que, a sabiendas que no todos los clientes van a adquirir este “agregado”, se ahorre un poco en cuanto a los insumos.

Esta colección de novelas históricas llegó a Argentina luego del éxito logrado por su “hermana mayor”, cuando acompañó con distintos títulos al diario El País, de España, allá hubo muchos más obras, entre las que pude adquirir Memorias de Agripina, tratada en este mismo blog.

La edición (ISBN 987-04-0490-1) de neta industria nacional, de tapas flexibles pero con sobrecubierta, es austera, Papel de buen gramaje aunque con cierta tendencia a ser vulnerable al paso del tiempo: ya está medio amarillín. Como es de esperar, las hojas están pegadas, no cosidas. Pero el “maestro pegador” ha hecho un muy buen trabajo porque he leído varios de la colección que incluye a Akhenaton, y ni una sola hojita se ha despegado. Una tipografía adecuada en el estilo y el tamaño, acompañada por coherentes interlineado e interletraje, serán agradecidos por los lectores.

El tamaño del ejemplar está a mitad de camino de lo que es un best-seller (prometo averiguar cómo se denomina a ese tamaño), y un pocket de buena familia. Conviene tener cartera mediana para transportar Akhenaton.

 

El autor

Naguib Mahfuz nació a principios del siglo pasado y tuvo una larga vida. Fue y sigue siendo considerado el escritor más importante de lengua árabe contemporáneo. Estudió filosofía, se especializó en literatura medieval y fue traductor al árabe de muchas obras importantes. Según la santa wiki, su producción literaria, que fue abundante (unas cincuenta obras en la misma cantidad de años), puede desglosarse en cuatro o cinco etapas, perteneciendo Akhenaton a la primera de ellas. Se ha basado en cuentos, leyendas y mitos, pero también su amada El Cairo le sirvió de constante musa para sus historias.

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Su talento fue merecedor de montonazo de premios, incluyendo el Nobel en 1988. Algunas de sus producciones fueron llevadas al cine, quizá la más famosa sea El callejón de los milagros. Un grosso!

La obra

La colección era de entregas semanales, y si bien te soy de leer rápido, bueno, esta novela la dejé para más adelante: ese verano el calor en Buenos Aires era impiadoso, y ponerme a leer algo sobre Egipto… me iba a dar más calor. Oportunamente me propuse averiguar data histórica sobre el personaje del que iba a leer, pero al final no hice nada.

La historia comienza en el siglo XIV A.C., cuando Miri-Mon se va de viaje con su padre desde su ciudad natal Sais hacia Panopolis, a visitar a una hermana. Van en barca surcando el Nilo, hacia el sur. Durante el viaje, divisan una ciudad rara: parecía que había sido colosal, gloriosa, pero no había vida allí, todas las puertas y ventanas estaban cerradas (la verdad, qué buena la vista de Miri-Mon). Y le llamó la atención. En esa época todavía había respeto por los mayores y nuestro protagonista pega vueltas antes de preguntarle a su padre qué onda eso que estaban viendo.

El viejo en seguida le dice que esa era, había sido, “la ciudad del Hereje, la ciudad infiel y maldita”. Miri-Mon entonces le pregunta si hay alguien vivo en esa ciudad, y el padre, seco, le responde que posiblemente la mujer del Hereje siguiera viviendo allí, junto con algunos guardianes. A Miri-Mon le empiezan a caer algunas fichas y de vuelta atosiga a su padre. diciéndole que, con su permiso, le gustaría registrar todo lo relacionado con esa ciudad: por qué y cómo se construyó, y sobre el drama que desgarró a sus habitantes y destruyó el imperio.

 

El padre que era un tipo serio, sólo le dice que ya se había hablado del asunto en el templo, dando a entender que mejor se dedicase a otra cosa y que… de ese tema no era conveniente hablar.

Cargoso, Miri-Mon (o el autor, exteriorizando sus principios) le retruca al padre con una argumentación para concretar su deseo: “No juzgues nada hasta que hayas escuchado a todas las partes”.

Tanto insistió que el padre aceptó que su hijo se dedique a lo que actualmente conocemos como periodismo de investigación, le preparó unas cartas de recomendación para que ciertos conocidos le respondan de buena gana a su hijo, pero le advierte: 

- (…) guárdate de levantar la ira del poderoso o de insultar a la prostituta, sé como la Historia, que escucha a todo el que habla sin inclinarse ante nadie, para luego entregar la pura verdad a los que observan.

Y allá se fue contento el Miri-mon, a tratar de descubrir (si era eso posible) qué y quien fue Akhenaton. Porque para algunos era un tipo repugnante, deforme, de sexualidad indefinida, que dejó de lado las responsabilidades del gobierno para meterse de lleno en la divulgación de una nueva religión monoteísta. Para otros, sin embargo, el faraón fue un revolucionario, que quiso cambiar la religión (no sólo el dogma) sino también las artes y la sociedad, y que por eses motivo fue perseguido hasta su muerte por los poderosos sacerdotes de los viejos dioses.

Akhenaton[1]

 

En catorce capítulos – entrevistas, nuestro protagonista va a escuchar las opiniones y posturas de aquellos que fueron contemporáneos a Akhenaton (o Amenhotep IV). A favor y en contra, sin pelos en la lengua, o terriblemente cuidadosas por si acaso. Las intrigas de aquellos que están en el poder, las intrigas de los que fueron excluídos de aquél, las maquinaciones de esos otros que querían algo diferente, a veces para mejorar el bien público, pero también (por qué no?) para satisfacer sus ambiciones personales.

Termina la novela con una larga charla con Nefertiti.

Imperdible. Fue muy grato conocer a Mahfuz a través de esta novela, que de acuerdo a lo que estuve investigando es una obra muy chiquita en comparación con otras.

Pero lo mejor es que… no muerde!

 

 

Referencias:

Imagen portada del libro http://www.santafebooks.com/tapas/8498152313.jpg

Foto de Mahfuz

http://especiales.lasprovincias.es/anuario/protagonistas/2006-media/naguib-mahfuz.jpg

Imagen del faraón

http://www.prof2000.pt/users/clara1geia/images/Akhenaton.JPG

 

Sobre el autor

http://en.wikipedia.org/wiki/Naguib_Mahfouz

Sobre Akhenaton

http://es.wikipedia.org/wiki/Akenat%C3%B3n

Sobre la novela

http://www.lecturalia.com/libro/9716/akhenaton-el-rey-hereje