miércoles, 18 de febrero de 2009

Libros que no muerden: Memorias de Agripina, de Pierre Grimal

Avanzado el ciclo lectivo, es complicado leer un libro en una o dos semanas, ni que decir si uno le dedica el espacio que se merece a "Dancing with a cat".
Como habitualmente, me gusta hacer zapping con la lectura: un tema para el ineludible viaje en colectivo, otro para cuando la algarabía de los niños dió paso al conciliador descanso nocturno.
Hace varias semanas que encontré en librerías Santa Fe una novela histórica bien interesante que se llama "Memorias de Agripina" escrita por Pierre Grimal. Para los que tuvimos la oportunidad de disfrutar "Yo Claudio" y su continuación "Claudio el Dios" ambas de Robert Graves, la de Agripina es un muy buen complemento.
Agripina fue la madre de Nerón, aquel emperador famoso por sus asados de cristianos. Antes fue la hija de Germánico, un general romano de la gran siete, integro y nada corrupto. También sobrina de Claudio, ese integrante de la familia real a quien tenían siempre para los cachetazos porque era poco agraciado, distraído y bastante (bastante) afecto al trago. Y por último, hermana de Cayo, aquel que hizo senador a su caballo y a quien le gustaba la guita y la joda más que respirar... el muchacho Caligula (sólo a los efectos de satisfacer la curiosidad histórica de aquel periodo del imperio, podría sugerirse ver la peli del mismo nombre... pero sólo a los fines de estudiar historia ;) ).
Como buena despistada que soy, pensé que Agripina era la mujer de otro emperador, asi que compre el libro sin más preambulo. Como necesito de los libros que serán leidos en el colectivo, el proceso de lectura necesariamente ha de ser ágil: puedo concentrarme para leer y entender pero no para digerir postulados profundos.

Su transformacion de ser 'la hija de', 'la sobrina de', 'la hermana de', puestos en los que estaba medianamente relegada, para, mientras aun se encuentra en ese lugar, a elaborar, alimentar, dar forma a su posterior ambición y la construcción de otra forma de ejercer el poder, no deja al menos de ser deslumbrante.
Acompaña al perfil de la protagonista una buena descripcion de la vida en la Roma Imperial, los dialogos (que en verdad existieron) con Séneca son imperdibles, pero lo mejor es que esta novela no tiene ese ritmo tan cinematografico que existe en tantas novelas hiper vendedoras.
Para los que no pueden leer sino en vacaciones, es una buena opcion "Memorias de Agripina".

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